
El curriculum actual nos demanda, centrarnos en la formación integral del educando, formación que dentro de la asignatura de español debemos potencializar el uso de la lengua oral, que hemos descuidado por el hecho de que en los primer ciclo de educación primaria nos ocupamos esencialmente de la lengua escrita y de aprender a descifrar códigos.
Mi papel en el proceso de desarrollo de la lengua oral, en el primer ciclo de primaria ha sido principalmente enfocado a lo que nos demanda comúnmente la sociedad “aprender a leer y escribir”, pero la presión en este aspecto no ha sido únicamente por lo que los padres esperan que logren sus hijos en el primer grado, sino porque los propios libros de texto contienen una serie de actividades que demandan que el alumno sepa leer, comprender los textos y la creación de textos propios. Entonces la pregunta surge si el aprendizaje de la lectoescritura demanda tanto tiempo ¿Cuánto debo dedicar a la enseñanza de la lengua oral y de sus competencias de la misma? Porque además recordemos que no sólo son las competencias de la enseñanza de la lengua, tenemos que desarrollar, sino todas y cada una de las propias de las asignaturas del currículo escolar.
Sin embargo mi participación en el desarrollo de la lengua oral de mis alumnos, en este ciclo ha tenido mayor peso hacia el desarrollo de la autonomía, expresión libre, participación en el desarrollo de los contenidos curriculares. Ejemplo de ello fue el primer bloque de Exploración de la naturaleza: Cómo soy y que puedo hacer para cuidarme, donde planee que después de abordar los contenidos, mis alumnos debían exponer acerca de los cinco sentidos, la alimentación y la Independencia de México; gratamente pude observar que algunos de mis alumnos tienen la confianza de expresar sus ideas y conocimientos del tema, que con el apoyo de sus papás es posible documentarse y además comunicar a sus compañeros sus nuevos conocimientos. En la escuela tenemos la consiga de leer diariamente después del recreo, espacio que mi caso particular más que lectura se torna participación oral, porque yo leo, pero mis niños expresan sus anticipaciones, lo que entienden de la lectura, lo que opinan al respecto, sus cuestionamientos acerca de palabras que desconocen.
El rol que desempeñan mis alumnos en el uso de la lengua oral en el aula es de actores activos, es decir que pueden proponer, tienen la libertad de exponer sus ideas de trabajo, ejemplo de ello es que al abordar el tema de “decidir” en formación cívica y ética, iniciamos por comprender el concepto, con ejemplos, posteriormente mis alumnos explicitaron el concepto a través de ejemplos de su vida cotidiana, de su entorno, entre todos decidimos y elegimos un nombre para una mascota (gatito) y después ellos propusieron realizar la misma actividad en equipo; actividad en la que integraron muy bien todos. Sin embargo el respetar turnos, el hablar ordenadamente, saber dejar hablar a otro, son situaciones que no he logrado aún que lo desarrollen mis alumnos.
En mi planeación incluyo la participación de mis alumnos, aunque comúnmente es en asignaturas distintas a español, pero que trato de enlazar con esta área, por ejemplo trabajamos el hecho de cómo cuidar el aire, el suelo y el agua, mediante un cartel.
Estoy en la tarea de aprender a trabajar la transversalidad y dentro de ello la enseñanza de la lengua en todas sus modalidades, no obstante es una labor difícil por la disparidad de los ritmos de aprendizaje y disposición de los actores educativos.